30 años después de su invención, el teléfono ya se había expandido por todo el Continente americano desplazando al sistema de Telégrafos. Al principio, toda la red telefónica estaba operada por humanos, cada conmutador y cada router era una persona, uno levantaba el auricular - el teléfono no tenía para marcar - y al otro lado te respondía una operadora que estaba delante de una consola que simplemente era un montón de conexiones; así, para que una llamada tenga efecto, se tenía que empalmar toda la conexión manualmente.

En principio, las personas que habían contratado para operadores eran jóvenes adolescentes que habían sido antes mensajeros del Telégrafo - estos iban a tu casa con un mensaje que había llegado al Telégrafo y te lo entregaban -, obviamente era un trabajo en vías de desaparición.

En su primer año de operación Bell Telephone Company aprendió una lección importante sobre la combinación de los chicos adolescentes y las entregas telefónicas: era un desastre. Los operadores eran abiertamente impertinentes con los clientes; de hecho, un observador escribió "el espíritu inquisitivo y aventurero que posee cualquier joven saludable no siempre es conductivo a dar la atención requerida a las necesidades del usuario del sistema telefónico". Alexander Graham Bell solucionó el problema despidiendo a todos los chicos y contratando en su lugar a chicas. Por esta razón hasta nuestros días el trabajo de operadora se relaciona siempre con mujeres y por eso precisamente se les llama operadoras.

En cualquier caso el Sistema Telefónico creció hasta tal punto que la solución de administración de switching (conmutación) manual ya no era viable, las tecnologías de conmutación se fueron automatizando y dejaron de existir las operadoras.

El problema de la Señalización

Cuando se sustituyeron a las operadoras por dispositivos automáticos (centrales telfonicas) que conmutaban conexiones de las líneas , se introdujo la necesidad del uso de un sistema de comunicación entre las distintas centrales de forma que estas pudieran encaminar correctamente las llamadas telefonicas. Este tipo de información se llama señalización e incluye datos como número de teléfono del llamado, del llamante, tarificación e información de la ruta más eficiente.

El problema principal es que para enviar esta información en su forma mas sencilla haria falta utilizar una línea adicional asociada a cada línea telefonica para el envio de esta información, para simplificar el sistema y aprovechar mejor el número de líneas disponibles, las compañías telefonicas en vez de usar dos circuitos, uno de voz y uno de control, encontraron la forma de utilizar solo uno.

Para ello se emplean tonos de audio de alta frecuencia con significados especiales. La compañía había asumido que los tonos estaban demasiado lejos de los tonos de frecuencias generada por la voz humana y parecía poco probable que la conversación fuera a intervenir con los controles, en esto casi tenían razón. En donde se equivocaron fue al pensar que nadie fuera de los técnicos del sistema iba a tomar interés en estas cosas, una suposición que le salió muy muy cara ya que era posible generar estas frecuencias con instrumientos musicales o equipos creados especialmente.

El tono de 2600 Hz

Entre las señales que intercambian las centrales que usaban el sistema de señalización CCITT #5, una de las más importantes era el tono de los 2600 Hz. Era importante por que ponía a todas las centrales a escuchar comandos, el llamado "Tono de corte". Basado en este nombre comenzó a publicarse una revista de hackers y también comenzaron reuniones temática bautizadas como las reuniones 2600.

El caso es que al llamar a un número telefónico local se abre un circuito entre ambos nodos si durante esta llamada se lanza un tono de 2600 Hz la central de destino de la llamada piensa que la llamada del otro lado había acabado y salta (desconecta el otro extremo, quedando a la espera de comandos). Entonces lo que se hacía era enrutar una llamada de larga distancia que sin embargo era facturada por la central como llamada local.

Si la llamada de local se cambia por una llamada a un número gratuito, para la compañía telefónica, se estaba realizando una comunicación con un número gratuito, aunque que para la central destino la llamada había terminado, pero el Phreaker seguía dentro, con la central bajo su control, con lo que podía seguir haciendo otras llamadas mientras que todo el sistema pensaba que seguían en el número gratuito.